Escribir sobre gastronomía cuando no es tu profesión es ciertamente un reto. Y básicamente se torna más difícil cuando sabes que muchos de los lectores pertenecen al ramo o gremio de la cocina como profesión y hasta como carrera de toda la vida.

Sin embargo, puedo afirmar que todo al inicio merece una oportunidad  y  hasta el chef más corrido o de más experiencia alguna vez fue novato en la cocina, alguna vez sintió nervios de equivocarse, de fallar tratando de mostrar su talento.

Es por ello que destaco entre otras cosas,  lo que desde mi óptica siento y observo cuando entro a un lugar gastronómico, como el amor por la comida, la presentación de un plato, los olores que se perciben al entrar y por supuesto esa sonrisa de quien gustosamente desea hacer de esa visita la mejor experiencia a la hora de comer.

No sé si estén de acuerdo conmigo pero no hay nada mejor al visitar un lugar gastronómico  que el  buen servicio y  la atención por el cliente,  es el primer paso para crear un gran momento cuando nos disponemos a comer.  Son esos pequeños detalles que rodean al sitio, los que acompañados a una gran atención reforzaran positivamente y crearan esa magia en la memoria que los expertos del mercadeo llamamos “fidelidad”.

En la mayoría de los países se piensa que un gran menú con mucha variedad o especialidad en algún tipo de comida son claves para el éxito de un local y se tiende a descuidar el servicio o los tiempos de atención y trato a los clientes, lo cual es en muchos casos la base de una buena experiencia para un comensal.  Para lograr esto, es vital tener dentro del equipo de trabajo un personal listo y dispuesto a desarrollar este punto.

Hagamos un ejercicio mental y recordemos por un momento cual  sitio de comida es nuestro favorito y el porqué lo recomendamos.  Seguramente ese lugar este asociado a una persona por la cual diremos que pregunten, y no es por el precio precisamente o algún descuento especial. Es por lo bien que te atenderán, es por lo rápido que te llevaran la comida, es por lo atento, es porque te solucionara cualquier inconveniente en el local y te recomendara con total honestidad lo mejor que tenga el menú del día.

Por todo lo antes mencionado, es fundamental dentro de nuestro local gastronómico tener una excelente atención al cliente como pilar de nuestros objetivos, ya que teniendo una buena base de clientes satisfechos lo demás será mucho más sencillo de cumplir.

Un cliente contento y que se sienta atendido podrá permitir imprevistos durante su estadía en el local, alguna falla de momento o equivocación del chef pero siempre te brindara segundas y hasta terceras oportunidades, ya que eso es parte de la fidelidad que mencionamos anteriormente.

Parece sencillo todo esto pero para lograrlo tiene que venir desde adentro, no todos nacimos para ello, ni quizás con un entrenamiento adecuado podremos conseguirlo del todo. El buen servicio es parte de la cultura de cada país o región, es sin duda una vocación, donde servir no te hace menos, donde sonreír sin alguna razón específica es natural, y donde ser amables es parte de tu ADN.

Este tipo de personas son las que adoras encontrar en la entrada de un lugar gastronómico cuando vienes de una hora de duro tráfico, o de una discusión de trabajo y solo deseas desconectarte por una hora para comer y que genial es que te sonrían y den las buenas tardes solo para hacerte sentir mejor.

Por ello es clave que como encargado o dueño de un lugar gastronómico transmitas o proyectes este tipo de valores, de experiencias, y ciertamente se busque adiestramiento profesional para el personal que recibirá a los clientes.

De esta manera con un equipo entrenado adecuadamente y con buen ambiente laboral lograremos que ellos sientan a esos clientes como suyos y le den el cuidado y atención necesaria mientras la cocina hace el resto del trabajo.

No menos importante, para complementar la calidad de servicio y experiencia del cliente, recordemos factores como la música a un nivel optimo o moderado, combinaciones de colores según vaya la decoración con nuestro tema o especialidad culinaria, distribución del espacio entre las mesas y fácil acceso a lugares comunes como estacionamientos, baños, entre otros.

Igualmente el tema de la iluminación y el aire acondicionado en caso de ser locales de tipo cerrado y cuidar la combinación y elaboración de nuestros menú con toda la información necesaria para su fácil comprensión y manejo.

Dando importancia a todos estos detalles tendremos clientes que nos recomienden, que nos visiten nuevamente, que poco a poco sientan a ese lugar como suyo y lo incluyan en su lista de sitios especiales donde vivirán y compartirán momentos especiales de vida, con la familia, amigos o para la celebración de acuerdos por negocios y decisiones importantes.

El secreto del éxito es tratar a nuestros clientes como si fuésemos nosotros mismos. Se dice fácil pero es tan desafiante como lo puede ser escribir para gastronomía.

Foto: Freepik

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