El retail gastronómico latinoamericano en época de Covid-19

El retail gastronómico latinoamericano en época de Covid-19 1

Hoy ya podemos ver como chefs y restaurantes se han reinventado, en donde la forma de compra y el tipo de productos que vendían eran muy distintos a su oferta actual, lo mismo pasa con su forma de operar, la cual nunca volverá a ser la misma.  Todo esto ha sido resultado del duro trabajo que está teniendo el sector para poder sobrevivir a la temprana crisis del Covid-19, aunque para ser sinceros parece que lleváramos años en la lucha y son solo pocos meses tratando de escapar al fantasma de quiebras y cierres masivos dentro del rubro, siendo además un espacio que está acostumbrado a esto, ya que sin su continua reinvención el final lo tiene muy claro.

Hay que ser capaces de transmitirles a los clientes nuestra realidad, la que dice que somos Mipymes acostumbradas a las exigencias sanitarias y donde la limpieza/desinfección es parte importante de nuestro trabajo diario.  El único punto crítico y en el que nos tenemos que preocupar de sobremanera es el cuidar y cuidarnos de nuestros clientes. Porque ellos son la única variable que no podemos controlar al 100% dentro de esta ecuación.   Pero, para eso están las medidas dispuestas donde los comensales podrán refugiarse en la seguridad que encontrarán dentro de nuestros negocios y que para eso están trabajando las instituciones públicas y privadas.

Con un análisis rápido de lo que ha pasado a nivel Latinoamericano, lo que primero nos encontramos es con el cierre de los locales y autorización para despacho de comida, lo que generó una tremenda explosión en las plataformas del delivery. En un principio el resultado de esto fue intentar adaptarse de manera casi supersónica y al mismo tiempo, encontrarnos con que muchos de nuestros platos no viajaban de buena manera, luego tuvimos que adaptar nuestras cartas y por, sobre todo, la experiencia que entregábamos a nuestros clientes lo que ya no están presentes.

Por estos días, vemos aparecer nuevas aristas en esta historia, comparable ya a una película de Alfred Hitchcock y la que claramente estaría producida por Quentin Tarantino. Donde, nos encontramos con la aparición de muchísima competencia informal, la que desde los mismos hogares se está dedicando a la preparación de platos preparados y su despacho.

Las empresas del rubro gastronómico no son los únicos que se han tenido que reinventar en este período, también lo están haciendo muchas de las personas que se quedaron sin su trabajo, a los que les redujeron sus jornadas laborales al 50% (por ende también sus ingresos), los que salieron de sus trabajos por 3 meses sin goce de sueldo, los que están cobrando sus seguros de cesantía y todos los que ven una oportunidad rápida de generar sus propios ingresos a través de la venta y entrega de comida a domicilio.

Es cosa de revisar cualquier red social o los grupos de WhatsApp, para que podamos encontrar una impresionante oferta de delivery, incluso mucho más amplia que la tradicional. Este comercio informal le hace daño a la industria establecida, como también a la seguridad alimentaria y por, sobre todo, a las mismas personas por generar alta movilidad en época de pandemia.

¿Qué viene ahora? Esperar, ya que primero hay que estar atento a lo que sucede con las recientes aperturas de los mercados, en los distintos países que partieron antes con el Covid-19. Muchos están dando ese paso en falso que nosotros no daremos, ya que la consigna es “aprender” de sus buenas y malas decisiones, tenemos la suerte de que por ningún motivo vamos a tratar de inventar la rueda. Esta es una industria que no va a bajar los brazos de manera tan fácil, definitivamente va a dar la pelea como lo ha hecho siempre.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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