Pautas para ser un buen camarero

el buen camarero

Sin lugar a dudas el camarero, comúnmente llamado mozo en Argentina, es uno de los puestos esenciales para el éxito de cualquier restaurante, siguiendo estas pautas sabrás si tienes o no un buen camarero.

A diario vemos como una de las principales preocupaciones de los restauranteros es el servicio, contratan malos camareros y luego se quejan y se quejan y se quejan… la realidad es que no definieron claramente el perfil necesario y por consiguiente terminaron contratando a una persona por su aspecto físico o por la gracia en la que le cayo en una entrevista breve,

A continuación, vamos a describir los requerimientos en los que deberías pensar a la hora de contratar un buen camarero.

Perfil del buen camarero:

  1.  Tener buenas habilidades comunicativas.

    Deberá ser amable para crear una óptima empatía con los comensales, paciente para saber atender los requerimientos y exigencias, y tolerante a la hora del trato con aquellos clientes más difíciles; el buen camarero es aquel que atiende, en todo momento, con una sonrisa y logrando incluso llegar al corazón del cliente en pocos momentos.

  2. Estar comprometido con su trabajo.

    El camarero ha de ser consciente de que las ventas en el local están estrechamente relacionadas con su actitud ante el cliente, esto es, su trabajo no sólo consistirá en servir las mesas, habrá de estar formado en técnicas que recuerden las preferencias de la clientela habitual, sus intolerancias o alergias alimentarias, en resumen, todo lo que lo llevará a brindar una atención más cálida y confortable al cliente.

    Por otra parte, es fundamental que ese compromiso afecte al conocimiento del aprovisionamiento interno.

  3. Pensar rápido.

    Los buenos camareros son aquellos que, a nivel personal, son ágiles, proactivos y resolutivos. Profesionales que inmediatamente sepan solucionar cualquier inconveniente, así por ejemplo, si el comensal pide algo que la cocina no tiene, recomienden rápidamente un plato similar en lugar de decir que no lo tiene, está atento a encender un cigarro en el sector fumador, si un cliente no tiene fuego, lleva a calentar un plato si entiende que se ha enfriado.

  4. Conocer el menú.

    El perfecto camarero es aquel que conoce la composición y proceso de creación de todos los platos de la carta, pudiendo, por tanto, contestar en el acto cualquier duda del cliente. Debería probar cada una de las comidas del menú, si es posible, para que de este modo pueda, con conocimiento de causa, sugerir a los clientes indecisos y demandar al chef la información que precise.

    Es responsabilidad del restaurantero, establecer espacios de capacitación y degustación de la carta con los camareros y el chef para optimizar estos aspectos al máximo posible.

  5. Ser muy observador.

    El camarero ha de estar atento a los clientes de su sección, intentado que no tarden en ser servidos. Si los platos se retrasan, disculparse, ofrecer algún aperitivo durante la espera (aumentar el ticket), informarles de la causa de la demora… Observar en cada instante las mesas para prever las posibles necesidades de los comensales: una bebida nueva, falta de pan, de un condimento, un vino que se termina…, respetando siempre el ritmo de los clientes, a la hora de comer.

    Ser atento, pero no invadir los espacios personales de cada cliente.

  6. Conocer las normas del protocolo en el arte de servir la mesa.

    La comida habrá de servirse por la izquierda del comensal y retirada por la derecha.

    Se sirve antes a las damas que a los caballeros.

    En el caso de que sea preciso pasar las bandejas y las fuentes por la mesa se hará en sentido inverso a las agujas del reloj.

    Antes de servir el postre, todos los platos, cubiertos, saleros…, han de ser retirados de la mesa colocando en su lugar la cubertería propia de postre.

    Estos simples aspectos, son los que en la mayoría de los casos de restaurantes de menos de 4 tenedores no son tenidos en cuenta y los que el cliente percibe rápidamente si busca un servicio de calidad.

  7. Saber idiomas.

    Un buen camarero es aquel que sabe atender a los comensales en su idioma. Si se trabaja en comunidades autónomas de ciertos países, en las que se habla un 2º idioma (o incluso un tercero como por ejemplo en los países bajos), debería disponer de un conocimiento perfecto del mismo y/o si el local está en una gran ciudad o en una zona turística, tener un mínimo nivel de inglés.

Siguiendo todos estos lineamientos generales, garantizaremos que las habilidades mínimas de un camarero eficiente estén cubiertas.

No estamos hablando aquí de cuestiones relacionadas con el “ser de las personas” sino con el hacer, pero cuando menos podemos definir un perfil práctico y hacer un primer filtro en caso de reclutar nuevos integrantes en nuestro restaurante.

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